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KIDLAT TAHIMIK

KIDLAT TAHIMIK

Biography

Trueno Silencioso

Con Kidlat Tahimik, la obra y el artista son uno solo. Tahimik se ha inventado a sí mismo continuamente a través de su cine, por lo que sus cintas son tan únicas como el hombre.

por Patrick F. Campos, Instituto de Cine de la Universidad de Filipinas

Nacido con el nombre Eric de Guia en 1942, en la occidentalizada ciudad de Baguio City, al norte de Luzon, recibió una Maestría en Negocios por la Escuela de Negocios de Wharton, en Pennsylvania, y trabajó como economista en París antes de toparse con una Bolex de 16 mm en Alemania. En un acto de desafío que evocaba a los revolucionarios filipinos destruyendo sus cédulas en 1896 para declarar la independencia de España, Tahimik destruyó su título académico para volverse un artista y redescubrir sus raíces. 

Antes de embarcarse en su propia carrera, Kidlat Tahimik fue decisivo para hacer posible la realización de You Were Weighed and Found Wanting (1974), de Lino Brocka, presentando al director con pequeños inversionistas. Desde entonces, Tahimik ha epitomizado las posibilidades de la cinematografía alternativa y el modo artesanal de producción. En 1974 fue elegido por Werner Herzog para interpretar a un jefe de aldea que toca su flauta con la nariz para mantener viva a su tribu en El Enigma de Kaspar Hauser (1974). El papel prefiguró la personalidad que asumiría y excedería en los años siguientes.

Su película debut, Perfumed Nigtmare (1977) ganó tres premios en el Festival de Berlín, fue distribuida por la compañía American Zoetrope de Francis Ford Coppola y se estrenó en el cine James Agee en Nueva York. En ella se narra la historia de un alter-ego, “Kidlat Tahimik”, un taxista encantado por el Sueño Americano (la “pesadilla perfumada” del título). Perfumed Nightmare ensaya los comportamientos en la propia vida de Tahimik, moldeando la cinta al mismo tiempo como una autobiografía y una alegoría. Es una contra-narrativa anticolonial que proveería la base para que Eric de Guia asumiera la identidad de su invención fímica, Kidlat Tahimik.

Sus siguientes tres trabajos continúan su afán de filmar contra-historias y reinventar su identidad. Memories of Overdevelopment, iniciada en 1980, sigue la odisea de Enrique de Malacca, esclavo de Fernando de Magallanes; el primer hombre (un filipino en el imaginario de Tahimik) que circunnavegó el mundo. Who Invented the Yoyo? (1981) es sobre un hombre que quiere construir un transbordador espacial con basura para jugar yoyo en la luna. La historia reivindica la inocencia en el acto de mirar hacia las estrellas. Turumba (1983) cuenta la historia de una aldea rural que es trastornada y convertida en una maquiladora por una inversionista alemana. Turumba ganó como Mejor Película del Tercer Mundo en el Festival de Mannheim. Estos trabajos llevan las marcas de su entorno al igual que los otros filmes de la época dorada, aunque con un lenguaje que es propio de Tahimik. Este entorno fue definido por la Ley Marcial en las Filipinas bajo el sanguinario dictador Ferdinand Marcos. 

Después de sus éxitos en Europa y Estados Unidos, e incluso tomando en cuenta la precaria situación en Filipinas, Kidlat Tahimik decidió regresar a Baguio con su familia. El ambiente de violencia que recibió a Tahimik a su llegada lo impulsó a hacer una película más explícitamente política. Ésta fue la disposición de Why is Yellow the Middle of the Rainbow?, que comenzó a filmar en 1983, en el ápice de la agitación social, y la terminó más de diez años después, en 1994. 

Se trata de un recuento destrampado de la historia contado a través de la cotidianidad, con una parte de la narrativa siguiendo la vida de Tahimik y su familia, y la otra con el ojo puesto en la caída de Marcos y sus consecuencias. Sin embargo, a diferencia de la estética del Tercer Cine tal como se practicó en Latinoamérica, la cinta de Tahimik —como su obra en general— no glorifica la fealdad. Sus trabajos, incluso aquellos que lamentan la injusticia y la violencia, están basados en la esperanza de un triunfo posible aunque aún por realizarse. Su reclamo constante es que aquello que el “progreso” ha relegado al ámbito de la tristeza y la pobreza nunca debería permanecer triste o pobre de forma auto-referencial. Y la clave para entender esta inversión, que precede al cambio social, es transgredir los límites de las disposiciones del progreso que degrada.

Mientras terminaba Why is Yellow…, se volvió evidente un giro en su manera de filmar. En vez de los grandes gestos de sus primeras películas, comenzó a hacer ensayos fílmicos y “álbumes de fotos” (Takedera Mon Amour [1991]; Japanese Summers of a Filipino Fundoshi [1996]), cartas (Orbit 50: Letters to My 3 Sons [1992]; Some More Rice (2005)], collages (Roofs of the World! UNITE! (2006]), y diarios de viaje y “misiones” (Our Bomb Mission to Hiroshima [1995], Celebrating 2021 Today [1995], Holy Wood [2000], Our Film-Grimage to Guimaras (2006)].

Tahimik prueba las formas cinemáticas a través de yuxtaposiciones asociativas, insertos no-diegéticos, diseño de audio asincrónico, bandas sonoras percusivas y una voz narradora, siempre intentando llegar al presente y el tiempo que transcurre. Es esta condición de presente auto-consciente, con sus contingencias y ordinariez, lo que define la manera en que Tahimik mira hacia el pasado y hacia el futuro a través de sus filmes.

El cineasta fue premiado por los logros de toda una vida por parte de Manunuri ng Pelikulang Pilipino (la Asociación de Críticos Filipinos) en 2008, por la Universidad de las Filipinas en 2009, el Premio Fukukoa de Cultura Asiática en 2012 y el Premio Cinemalaya por su contribución al cine independiente de Filipinas en 2014. Además, por supuesto, del premio a su carrera por parte de la Academia de Cine de Filipinas (1994).

Su última película, Balikbayan#1 (2015) (literalmente: “el primer nativo que vuelve”), es la versión completa de Memories of Overdevelopment, un trabajo que combina su contra-historia temprana con su modo posterior de hacer cine. Esta cinta ganó el premio Caligari en el Festival de Berlín, donde estrenó su primera película. El filme termina con el regreso de Enrique de Malacca desde Europa a las Filipinas como hombre libre, un nativo y una figura moderna a la vez. También concluye con pietaje diario de Tahimik contándole a su nieto sobre viajes y regresos, y explicándole a los espectadores por qué Balikbayan #1, como todo su cine, no puede ser concluída sino que debe estar buscando constantemente llegar a ser, más allá de los créditos finales.