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CRÍTICA: OLIMPIA
2
Oct

CRÍTICA: OLIMPIA

Un efectivo retrato de uno de los episodios más significativos y oscuros en la historia de México, acompañado de una atractiva propuesta visual.

Por Jonathan Eslui / @JonathanEslui

Dirige: José Manuel Cravioto

Elenco: Nicolasa Ortiz Monasterio, Daniel Mandoki, Luis Curiel

País: México

Año: 2018

Duración: 120 minutos

Como muchos países, a lo largo de su historia México ha pasado por momentos oscuros e indignantes que sus habitantes quisieran borrar u olvidar por lo que han significado, hablamos de momentos que dejan profundas cicatrices en una nación y que a pesar del paso del tiempo se mantienen vigentes por la marca que causaron. El movimiento estudiantil de 1968, que tristemente concluyó con la brutal matanza de varias personas el 2 de Octubre de aquel fatídico año, ha sido retratado en el cine en diversas formas y en Olimpia es retomado en base a una propuesta visual que le aporta algo diferente al relato que se presenta en esta ocasión en la pantalla grande.

Aquel movimiento de 1968 esta vez es retratado por José Manuel Cravioto con la técnica de la rotoscopía -que consiste en animar escenas ya filmadas en live action pintando cada uno de los cuadros que las conforman-, la cual se convierte en el complemento ideal para la historia de Raquel (Nicolasa Ortiz Monasterio), Hernan (Daniel Mandoki) y Rodolfo (Luis Curiel), tres estudiantes que deciden unirse a la lucha de varios de sus compañeros, teniendo cada uno sus propias motivaciones para querer ser parte del mismo.

Raquel quiere hablar ante sus camaradas para compartir lo que piensa sobre lo que está pasando y quiere ser parte de una causa que ella siente que vale la pena, Hernan se dedica a tomar fotografías de las marchas y conforme captura algunas escenas de lo que pasa con el movimiento se da cuenta de lo que puede aportar, y Rodolfo también captura las imágenes de lo que sucede, pero él lo hace en video y poco a poco encuentra una labor para la cual puede ser muy útil.

Esta película funciona bien como un retrato social de lo que significó en su momento y lo que sigue representando hasta nuestros días el movimiento estudiantil de 1968 en México, captura a la perfección el sentir de un sector de la sociedad que ya estaba harto de tantas injusticias y abusos de parte de un Gobierno que en lugar de cuidar, amenazaba con su presencia a quienes no simpatizaban con él.

La rotoscopía le otorga cierta frescura a la cinta y nos permite apreciar de otra forma su historia central ya conocida, realmente logra aportar algo distinto y hace más llamativa cada escena. También sobresalen las grabaciones reales que se usaron y a las que se les aplicó de igual forma la misma técnica de animación. Visualmente, este título es sobresaliente y gracias a esto logra capturar la atención del espectador de principio a fin.

Desafortunadamente, la trama alrededor de los tres personajes principales no acaba de funcionar debido a que no profundiza tanto como debería en sus motivaciones para ser parte del movimiento y esto hace que por momentos no nos podamos identificar con ellos; sin embargo, esta falla no afecta tanto ante el acierto de la propuesta visual y de reflejar de manera realista lo que pasó antes de ese 2 de Octubre de 1968, fecha que obviamente también es capturada en la cinta con secuencias que al mostrar el caos generado ese día, dejan sentimientos de impotencia, enojo y tristeza.

Al final, Olimpia funciona bien como un trabajo audiovisual arriesgado que logra darle voz a aquellos que en su momento lucharon por tener algo mejor. Se trata de una buena forma para acercarse a lo que fue el movimiento de 1968.