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ROCKETMAN (2019)
9
Jun

ROCKETMAN (2019)

Una biopic efectiva que resulta en un musical sumamente emotivo combinando hechos reales con momentos oníricos.

Por Jonathan Eslui / @JonathanEslui

Rocketman poster

Título original: Rocketman
Dirige: Dexter Fletcher
Elenco: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard
País: Reino Unido, Estados Unidos
Duración: 121 minutos

Son muchos los que se siguen recuperando luego de ver esa deslactosada película biográfica sobre Queen que fue Bohemian Rhapsody: La historia de Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody), la cual, a pesar de sus premios y su alta recaudación en taquilla, tiene muchas fallas relacionadas sobre todo a la autenticidad de los hechos que narra; esto se convirtió en una razón de peso para que surgieran dudas acerca de lo que podría ser Rocketman, centrada en parte de la vida de Elton John, ya que se temía que se repitieran los mismos errores que tuvo el filme protagonizado por Rami Malek, pues las figuras principales en ambos casos cuentan con características muy parecidas.

Afortunadamente, el equipo detrás de Rocketman sí supo contar la historia de su famoso protagonista de una forma adecuada y encontró la forma de combinarla con momentos fantásticos, creando así un auténtico musical en el que no falta el drama, ni dejan de abordarse temas sórdidos que era necesario presentar para que todo tuviera sentido en la pantalla. A diferencia de la biopic sobre el histórico líder de Queen, en esta adaptación cinematográfica de la vida de Elton John sí se mostró todo lo que debía mostrarse.

La cinta inicia con un notablemente cansado y algo maltratado Elton John introduciéndonos a la historia de su vida cual si se tratara del narrador de una fábula, una llena de buena música, excesos y muchas drogas acompañadas de varios litros de alcohol. Desde el principio, uno como espectador se siente atraído por lo que se está contando en la pantalla y esto se debe en gran medida a la forma original en la que se decidió contar lo que bien pudo ser todo un drama, que igual hubiera funcionado también.

Un musical con números elaborados, coreografías bien montadas, todo un derroche de talento de parte de los actores y las actrices principales junto a los extras que participan en cada secuencia, una larga lista de éxitos del prodigioso pianista llegando uno tras otro, una edición eficaz y vestuarios llamativos para darle un estilo visual único a cada instante; todo esto es lo que tenemos aquí, pero también tenemos una historia realmente conmovedora sobre un hombre con una infancia complicada y que supo aprovechar su talento natural tocando el piano para convertirse en una de las estrellas más grandes en la historia de la música, un éxito al que le acompañaron las adicciones y la desesperante soledad de alguien que a pesar de tenerlo todo no es capaz de ser feliz.

Con escenas bien estructuradas que logran que hasta el más indiferente sienta algo, descubrimos cómo fue la infancia del también cantante y los problemas tanto paternales como maternales que le causaron una profunda herida que siempre le acompañó a lo largo de varios años. De igual forma, vemos otro tipo de heridas, causadas por complicadas relaciones amorosas y que marcaron al ídolo que sólo con su talento hizo su propio camino, cambiando su destino de manera significativa.

Rocketman sobresale por sus estilizados números musicales, por la manera inteligente en la que se cuenta una historia que trata ciertos temas delicados sin suavizarlos pero respetando el tono que se marca desde un inicio, por tener un estilo único que la convierte en una biopic muy diferente a muchas y por sus actuaciones, sobre todo en el caso de un maravilloso y siempre entregado Taron Egerton en el rol protagónico, perfilándose desde este momento como un fuerte candidato para llevarse un Óscar y otros premios en las categorías de Mejor Actor.

Estamos ante una película entretenida y emotiva, una que vale la pena ver en pantalla grande y que sin duda complacerá a los fans de Elton John de la misma forma en la que atrapará a quienes sólo la vean por curiosidad.