Cuando Disney habló de la menstruación.

Los críticos han notado ciertos elementos en Red que hablan de forma metafórica sobre  la menstruación… bueno, no sería la primera vez en la que este tema se tratara de forma  animada dentro de las producciones del ratón más famoso del mundo. 

Finalmente se ha estrenado Red de Disney/Pixar, y ha sido una película bastante  controversial y sin querer serlo. Suficiente con decir que el estudio la ha dejado en el  completo olvido al relegarla a un estreno dentro de plataforma, que demerita el esfuerzo  de Domee Shi –la primera mujer en dirigir una película de Pixar– y su equipo bajo  justificaciones poco esclarecedoras como la pandemia del COVID que claramente no  afectaron a los estrenos de cosas como las de Marvel.

Es una película muy enternecedora y entretenida, y la crítica especializada ha estado  infiriendo en los significantes dentro de Red, porque al hablar de una metáfora sobre el  paso de la adolescencia por parte de una niña, esto involucra temas específicos dentro  de su propia naturaleza como la menstruación, y la película hace énfasis en el cambio  hormonal de su protagonista, a la que vemos con incesantes colores rojos en su atuendo,  color de pelo, y fenómeno específico que a toda mujer puede pasarle: volverse un panda  rojo gigante, o algo así.

https://www.youtube.com/watch?v=wKxpyZL1btc%20

Red trata estos temas en un mundo que preferiría pasarlos por debajo de la mesa lejos  de encararlos de forma sobresaliente, y es que en realidad no hay muchas películas que  se animen a retratar el fenómeno de la menstruación en la animación, amén de las  exploraciones sexuales que conllevan esta etapa, particularmente siempre enfatizada

como el fenómeno del rechazo familiar por la discordancia de las acciones tradicionales  en torno a la rebeldía del momento y con alteraciones físicas cómicas, pero cuesta  trabajo pensar en una película o material que retrate esto.

Lo curioso es que el estudio de Walt Disney tiene en su haber un tratamiento sobre la  menstruación, del que poco o nunca se suele mencionar, y es que en se trata de un  proyecto animado de hace más de 76 años.

A pesar de que hoy se vea como un preocupante titán de los medios de comunicación y  entretenimiento, para la década de los años cuarenta el estudio de Walt Disney  encontraba fracaso tras fracaso de taquilla. Fuera por proyectos bastante arriesgados  como Fantasía de 1941 –que introdujo el video musical cuando este no existía- o Bambi con sus paisajes naturistas, la verdad es que casi todos los demás sufren de una carencia  de animación en parte por las decisiones de Walt Disney frente al sindicato de  animadores que amenazaba con dejar de trabajar bajo las deplorables condiciones de  labor que sufrían y, sobre todo por la segunda guerra mundial, que significaba menos  ingresos locales, y la imposibilidad de expandir mercados europeos por el veto de guerra.

Si el estudio existe hasta nuestros tiempos, fue porque en medio de la necesidad Walt  Disney estuvo generando propaganda a través de sus cortos animados. Todo mundo  conoce los que estaban enfocados a la exaltación de los aliados y particularmente del  ejército norteamericano como cuando Donald aparece en una parodia del partido nazi  en Der Führer Face de 1943, pero estos van más allá de la participación bélica de su  momento, porque Disney y los conglomerados de cualquier negocio que te puedas  imaginar, vieron a la animación como el perfecto elemento para educar a la sociedad  suavizando temas en cortometrajes bastante digeribles.

De ahí que el Departamento de agricultura de los Estados Unidos, el Departamento  de relaciones internas, y compañías como Westinghouse Electric, Cereal InstituteThe Texans Company y hasta General Motors pidieran cortos animados que pagaban  bien y servían en una época en donde la televisión era desconocida para los habitantes  norteamericanos.

Precisamente uno de las empresas que se acercó a Disney para un “infomercial animado” fue Kimberly-Clark, quien tenía problemas para promocionar Kotex –su  marca de toallas femeninas- por lo escandaloso que podía resultar promover un producto  de higiene femenina alejado de las páginas de revistas de género. La historia de la  menstruación tenía de por medio el “renombre” de ginecólogo Mason Hohn, quien

supone avaló la veracidad de lo propuesto en el material y fue encargado al animador  estrella de esa etapa de Disney: Jack Kinney.

Su nombre pasaría desapercibido pero fue precisamente el director tras el corto del Donald nazi que todos recuerdan y que le hizo acreedor al estudio de un premio de la  Academia en la categoría de mejor corto animado, y era un tipo de constante labor y  exigencias, siendo la cabecilla de los filmes antológicos como Los tres caballeros, Música  y melodía –en donde fue el asombroso director de 4 de 10 de los segmentos  contemplados para el filme- y de Las aventuras de Ichabod y el señor Sapo. 

Como un proyecto de 1946, La historia de la menstruación es una cápsula del tiempo  bastante curiosa, porque presenta algunos adelantos dentro de la conversación de la  educación sexual –claro, fundamentados por una empresa que buscaba vender sus  productos- indicando el ciclo menstrual dibujando una matriz y con una voz calmada que  da a entender a las mujeres y probables niñas que presencian el material, de que esto  es bastante normal y parte a su vez de un ciclo de vida que todas llegan a experimentar  en variables de edad, complexión y duración. También se dedica a mitigar algunos mitos  como que las mujeres no pueden ejercitarse durante la menstruación… y a su vez el  corto da uno que otro paso para atrás.

Por mucho que hayan dibujado una matriz y hayan dicho la palabra vagina –la primera  vez que ocurre esto en un medio fílmico- por razones de no generar escándalo y horror,  la menstruación aparece de color blanco en algo que es muy probable que haya  generado confusión entre las asistentes quienes verían que su expulsión se tratara de  una de color carmesí. Mucho menos ayuda ciertas concepciones de la mujer, como el  que es su obligación el estar felices porque no es culpa de nadie lo que les está pasando  y que los cólicos se pueden solucionar simplemente con una postura adecuada que  además es la correcta para la vida natural.

Verlo en estos tiempos da gracia, pero también es que su impacto no es siquiera  razonado por futuras generaciones. La historia de la menstruación se utilizó en aulas  escolares de Estados Unidos y probablemente del mundo hasta el año de 1976, e

incluso el cortometraje sería seleccionado por la Librería del congreso en el año de  2015 por considerarlo uno de valor histórico y estético dentro de la historia fílmica del  país.

Y por la falta de copyright, es uno que puedes ver de manera gratuita, aunque eso sí, de  una mala calidad porque Disney jamás ha tenido interés en restaurar este, y la mayoría  del catálogo propagandístico de su etapa más complicada.