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Escala Richter: Tiempo de Lluvia + Noches de Julio
28
Jul

Escala Richter: Tiempo de Lluvia + Noches de Julio

Tiempo de Lluvia

Selección Oficial Largometraje Ficción México

Dir. Itandehui Jansen

 

La Escala Richter dice: Crezca donde crezca va a ser difícil. Eso es lo que ninguna madre o abuela quiere admitir cuando tiene que tomar decisiones acerca de sus hijos. Todos queremos tomar la mejor decisión, pero nunca sabemos con certeza cuál es, ya sea en un pueblo indígena donde el paisaje es hermoso pero las posibilidades son escasas, o en una ciudad donde hay más oportunidades de trabajo, pero las cosas que uno hace para mejorar su vida pueden llevar a otras complicaciones. José (Nu Kahnu) vive en un pueblo indígena en las montañas de Oaxaca con su abuela Soledad (Ángeles Cruz), la curandera de la aldea que también actúa como psicóloga del pueblo, visitando a los vecinos que necesitan ayuda. Esto incluye permitirle a un hombre moribundo reconectarse con un hermano que no ha hablado con él desde que lo abandonó en la frontera. Mientras, Adela (Alejandra Herrera), hija de Soledad y mamá de José, lleva viviendo y trabajando en México desde que su hijo era un bebé. Él no se acuerda de su mamá y ha armado una vida con su abuela, pero ahora Adela cree que es momento de que José viva con ella en la Ciudad de México, desatando un conflicto con Soledad, quien no cree que Adela sea lo suficientemente madura para cuidar de José.

Pasamos la gran mayoría de la película explorando las vidas de Soledad en su pueblo y de Adela en México, quienes interactúan solamente por teléfono hasta el último acto de la película, y estas escenas cargan con una tensión muy potente. El guionista Armando Bautista García pudo haber tomado muchas decisiones diferentes con este conflicto, y aunque otros probablemente hubieran decidido llevar a José a la Ciudad de México o a Adela al pueblo con Soledad, la decisión que toma de mostrarnos la vida de Adela para que el público decida si este ambiente es el adecuado para un niño hace que esto sea algo nuevo y fascinante. Aunque se entiende por qué decidió retratar a Adela en un matrimonio abusivo, es una lástima que no haga nada nuevo con eso (sobre todo porque Harold Torres, quien interpreta a Chucho, el nuevo marido de Adela, es de los mejores actores de México actualmente y merece interpretar algo más complejo). Lo que la directora Itandehui Jansen aprovecha, siendo nativa de Oaxaca, es la atmósfera de ese pueblo montañero y los rituales que emplea Soledad, así como los personajes que conocemos en la comunidad. La historia de los hermanos Camiro (Baltimore Beltran) y Juan (Noé Hernández) es tan fascinante y emotiva que uno desearía pasar más tiempo explorándola.

El ritmo de la película es meditativo pero nunca lento, y la fotografía a cargo de Iwao Kawasaki captura la belleza de estas montañas de Oaxaca tan claramente que pone en desventaja la parte de la película donde nos enfocamos en Adela, pero se aprecia que la directora complica la decisión pintando la vida de Adela como la de alguien que intenta armar una buena vida de la mejor manera que puede. Podrían haber encontrado un niño que suene más natural para interpretar a José (su voz es algo monótona, aunque existen niños que hablan así), pero fuera de eso, es una cinta que retrata un lugar hermoso, tradiciones fascinantes y un conflicto central que mantiene el interés.

Noches de Julio

Selección Oficial Largometraje México

Dir. Axel Muñoz

 

La Escala Richter dice: Hay una loca para cada loco; alguien que va a aceptar a una persona con todo y sus locuras. El chiste es encontrarla. Julio (Hoze Meléndez) es un joven muy callado que trabaja en una tintorería. Tiene un antecedente que nunca nos especifican, pero sabemos que lo que hizo es lo suficientemente grave para que sus oportunidades laborales sean muy limitadas. Todos le dicen que necesita una mujer, cosa que se le complica porque tiene este hábito de seguir a las mujeres que le interesan, meterse a sus casas y tocar todo lo que tienen. Es una de esas personas que enciende todas las alarmas en las mentes de las madres con hijas, pero está por conocer a su alma gemela. Conocemos a Mara (Florencia Ríos) antes de que la conozca nuestro protagonista. Estudia en una escuela culinaria y hace sus propias locuras. Julio la ve por primera vez cuando recoge una carpeta que se le cayó a otra persona y la sigue a su casa, como a todas las que le interesan, pero la historia con ella será diferente.

Esta descripción suena como una comedia romántica, y quizá podría serlo si esta misma historia escrita por Claudia Garibaldi fuera tratada con otro tono, con más diálogo y unos cuantos chistes en el camino; pero a ella y a su director Axel Muñoz les interesa hacer algo diferente con este concepto. Lo convierten en un retrato de este personaje aislado y aparentemente enfermo. Julio habla muy poco y antagoniza a las pocas personas con las que interactúa, incluyendo a sus padres, su Casera (un cameo de la maravillosa Martha Claudia Moreno, una de esas actrices que siempre merece papeles mejores) y hasta rechaza un aumento de sueldo en el trabajo. Mucho de lo que sabemos de Julio viene de la cara de Hoze Meléndez, actor que logra proyectar morbo y ternura sólo con el rostro y la manera que el fotógrafo Oswaldo Toledano lo ilumina. Con los silencios y expresiones que maneja Meléndez, uno puede creer que este hombre podría potencialmente lastimar a alguien, por lo que es admirable cómo el público establece una conexión con este personaje.

Como hemos visto en la mayoría de las cintas en este festival, el ritmo es lento y la trama es mínima. Pasamos mucho tiempo mirando a Julio conectarse con estas mujeres a través de las casas a las que se mete. La textura de los vestidos, las fotos que mira, las paredes… esta cinta es un triunfo en dirección de arte (a cargo de Liz Medrano) que crea todo un mundo para cada personaje. La música de Federico Schmucler a momentos parece pertenecer a una película de terror, dándole una cierta idiosincrasia a esta historia y proyectando algo que da miedo dentro de una narrativa que, bajo circunstancias regulares, nos llevaría a ver a Julio como el héroe para quien deseamos que encuentre el amor. No es una película cómoda y es posible que Julio no sea un protagonista con el que todos puedan conectar, pero sí es una historia esperanzadora para cualquiera que busque a esa persona ideal. Si alguien como Julio puede encontrar a aquella loca que quiere estar con él, ¿quién no?