|

Escala Richter: La Sopladora de Hojas + Maquinaria Panamericana
30
Jul

Escala Richter: La Sopladora de Hojas + Maquinaria Panamericana

[vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

La Sopladora de Hojas

Selección Oficial Largometraje Internacional

Dir. Tobias Nölle

GTO | Sábado 30 | 16:00 hrs | Teatro Juárez

La Escala Richter dice: Hay un momento en la vida de todos en el que nos damos cuenta que nuestras vidas no pueden seguir como van. Cuando algo nos detiene y nos hace reflexionar sobre nuestras acciones que tienen consecuencias y sobre las responsabilidades que debemos asumir. Para Rubén (Alejandro Guerrero), Emilio (Paco Rueda) y Lucas (Fabrizio Santini) es el día que se la pasan buscando un juego de llaves en un montón de hojas. Son las llevas del coche de Daniela, la novia de Lucas y por miedo a lo que ella le podría decir, Lucas recluta a sus mejores amigos para encontrarlas. Ese mismo día es el funeral de Martín (un amigo de nuestros tres protagonistas y el mejor portero entre su círculo de amigos), cosa que tiene a estos tres enfrentando su propia mortalidad y examinando el lugar en el que se encuentran sus vidas con la inquietud de que posiblemente algo tenga que cambiar.

Historias de adolescentes llegando a estos puntos clave en sus vidas son muy comunes y su éxito depende en la construcción de los personajes que estamos acompañando en este momento, en el guion y en las actuaciones. Rubén, Emilio y Lucas son personajes muy bien definidos, cada uno con sus propios miedos, intereses y fallas de carácter y a través de una camaradería muy natural entre los tres actores que los interpretan el público tiene un sentido de la historia que hay. Muchas de sus interacciones son en tono de comedia, de las estupideces que dice cada uno, de lo correcto que es Emilio (a pesar de estar obsesionado con una vecina) y lo vale-madrista que es Rubén. El director Alejandro Iglesias Mendizábal le permite a los actores mucho espacio para ir desarrollando sus situaciones y crean momentos muy genuinos en los que se enfrentan a este momento tan frágil de la vida, un momento cuando todavía se te hace muy importante lo trivial, pero el mundo de los adultos (que esta cinta popula con primeros actores del cine mexicano para darle ese sentimiento de autoridad) está a la vuelta.

El otro acierto de la película es la construcción del mundo que viven estos personajes, una colonia de la Ciudad de México como muchas, con casas, parques con montones de hojas, una farmacia, unos restaurantes por ahí, vecinos que se molestan por cosas insignificantes y uno que otro policía que busca su mordida. Todo este existe en el México que conocemos hoy, pero a través de estos jóvenes y el ojo del Alejandro Iglesias Mendizabal, este mundo parece único, como lo que son las colonias en las que crecemos cuando somos adolescentes, a momentos parece que nos pertenecen. La manera en la que el director inyecta la crítica a México no es muy sutil (una escena con un policía corrupto se vuelve demasiado obvia mientras más tiempo corre), pero le agregan el realismo a este mundo que a momentos parece ser algo surreal (empieza con un teléfono público que nadie quiere contestar, un detalle que nos sitúa en el espacio mental de nuestros tres protagonistas). La adolescencia es una época en la vida con la que, aunque a momentos nos de vergüenza, todos nos podemos identificar con ella.

 [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

Maquinaria Panamericana

Selección Oficial Largometraje México

Dir. Joaquín Del Paso

GTO | Sábado 30 | 14:00 hrs | Teatro Juárez

La Escala Richter dice: El futuro da miedo. Aunque tengamos una idea, nunca estamos seguro a dónde vamos ni sabemos que en el futuro que nos espera tendremos todo lo que tenemos en el presente. Es por eso que tenemos esta tendencia de querer congelar el tiempo para quedarnos en el presente el mayor tiempo posible, pero eventualmente, el presente se convierte en pasado y quedarse en el pasado cuando el resto del mundo se mueve hacia un nuevo presente es algo muy dañino. Eso es justo lo que explora Joaquín Del Paso en su ópera prima situada en una compañía que vende y repara maquinaria para construcción, una compañía que dejo de ser productiva hace mucho tiempo y los salarios de los empleados eran pagados del bolsillo de su director millonario Don Alejandro. Pero este viernes que llegan a trabajar, descubren que Don Alejandro está muerto y todos los empleados, la mayoría de ellos de la tercera edad, estarán en la calle sin manera de recibir pensiones. A causa de este miedo, todos acuerdan encerrarse en las oficinas de la compañía y buscarle un propósito a esta compañía, o bien simplemente no tener que lidiar con lo que les espera afuera.

El mundo que  arma Joaquín Del Paso para esta cinta es uno que parece estar congelado en el tiempo, con ordenadores grandes que parecen televisores, conexión a Internet por línea telefónica, cassettes para oír música y hasta el famoso walkman que ya casi nadie usa. Por su parte, la fotografía de Fredrik Olsson le da una calidad granulada a las imágenes, con colores que no resaltan, para que parezca algo que veríamos en un VHS. Así nos dice que estéticamente, esta historia no pertenece y lo que más resalta es una toma del segundo piso del Periférico del otro lado de las paredes de la compañía, donde está el futuro que todos quieren evitar.

Los personajes son definidos de manera eficiente, el contador desesperado por esconder que les falló a todos, la secretaria del Presidente que nadie toma en serio, Ignacio de Vigilancia que es el más joven y cariñoso con todos y muchos otros trabajadores, algunos queriendo destruir la fábrica y otros simplemente quieren olvidar sus problemas tomando una poción posiblemente venenosa. Todo esto lleva a una película más de observación que de trama y aunque sufre por tener dos finales (uno que deja cierta ambigüedad y luego uno que se siente demasiado concluso) resulta una exploración muy acertada de nuestros miedos a lo que viene, pero más aún lo dañino que es aferrarse a algo que no está funcionando simplemente porque en algún momento funcionó. Un montage de esta fábrica en su apogeo nos deja claro porqué estos personajes se aferrarían a ella, logrando transmitir que la nostalgia, cuando te frena, te puede acabar.

 [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]