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CRÍTICA: NIEBLA DE CULPA
29
Nov

CRÍTICA: NIEBLA DE CULPA

Una reflexión trágica sobre el analfabetismo en México y las consecuencias de la irresponsabilidad de nuestras acciones. 

Por: Jonathan Eslui

Dirige: Francisco Laresgoiti

Elenco: Alma Moreno, Marina de Tavira, Ramón Álvarez

País: México

Año: 2018

Duración: 72 minutos

En años recientes, el cine mexicano nos ha entregado buenas historias centradas en las figuras de personas dedicadas de alguna forma al servicio doméstico -como Roma y La camarista-, mostrando cómo pueden llegar a ser sus vidas y las diversas complicaciones a las que suelen enfrentarse; en este tono, llega el estreno de Niebla de culpa, cinta que en 2018 fue parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF).

Yolanda (Alma Moreno) y su esposo, Juan (Ramón Álvarez), pasan sus días en un tranquilo pueblo haciéndose compañía mutuamente, sus hijos ya no están con ellos y su rutina es bastante monótona, sin sorpresas y en general están bien. Ambos son de origen humilde y tienen buenas intenciones, pero también son irresponsables en ciertos aspectos y en ocasiones no saben decidir lo que deberían hacer. Él es un hombre de mentalidad y costumbres machistas que aprovecha cada oportunidad que se le presenta para emborracharse, ella no sabe leer ni escribir y mantiene esto en secreto debido a la vergüenza que le causa.

Las cosas comienzan a complicarse poco a poco para el matrimonio cuando Amanda (Marina de Tavira), una mujer adinerada a la que Yolanda cuidaba cuando era niña, busca a su antigua nana para ofrecerle trabajo cuidando a su bebé. Yolanda se muda a Ciudad de México para cumplir con su nuevo trabajo, pero empieza a tener problemas a causa de su analfabetismo y todo empeora al quedarse sola con la pequeña a su cuidado, la niña está enferma y su niñera no sabe qué hacer, por lo que la desesperación la lleva en una espiral de malas decisiones que tienen consecuencias graves.

Con una historia directa y fácil de seguir, Niebla de culpa hace una reflexión sobre el analfabetismo y lo que éste puede llegar a desencadenar para quienes se encuentran en esa situación. También se reflexiona sobre la irresponsabilidad de las personas en situaciones que pueden ir escalando con padres primerizos dispuestos a dejar a sus bebé al cuidado de alguien de quien no saben mucho, una mujer que imprudentemente finge que todo está bien a pesar de no poder leer ni escribir y un hombre que no entiende la gravedad de las cosas que hace aunque tiene la supuesta intención de ayudar.

Aquí tenemos una película con elementos destacables como su fotografía en un cuidado blanco y negro que le da cierto toque de producción de antaño, la atinada forma en la que se retratan las clases sociales mexicanas con sus marcadas diferencias y actuaciones sobresalientes de parte de los tres intérpretes principales, haciendo que como espectadores nos contagiemos de su desesperación e impotencia mientras nos preguntamos qué pasaría si hubieran tomado decisiones distintas.

A pesar de contar con una historia fresca que por su tema sobresale entre las historias que comúnmente son contadas en la mayoría de las cintas mexicanas recientes, Niebla de culpa no termina de funcionar debido a que hay momentos en los que se cuida más la estética que el desarrollo de la trama, la cual termina teniendo algunas incongruencias que le quitan el sentido a la anécdota; por ejemplo, es difícil entender cómo nadie se da cuenta del evidente analfabetismo de Yolanda y también está la inexplicable presencia de una niña que en realidad no cumple con ninguna función útil, además de una secuencia final completamente sin sentido. Con un tratamiento diferente en ciertos aspectos tal vez el filme hubiera quedado mejor, pero no podemos negar que se tenían intenciones de hacer algo que no fuera más de lo mismo.

Niebla de culpa no es una película perfecta, pero logra sobresalir a pesar de sus fallas y resulta en una propuesta refrescante que vale la pena ver.