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CRÍTICA: FAMILIA DE MEDIANOCHE
6
Mar

CRÍTICA: FAMILIA DE MEDIANOCHE

Meses después de llevarse el reconocimiento a Mejor Largometraje Documental Mexicano en el GIFF 2019, ‘Familia de medianoche’ llega a las pantallas de diversas salas de cine a lo largo de México.

Por: Jonathan Eslui

Dirige: Luke Lorentzen

País: México

Año: 2019

Duración: 81 minutos

Somos muchos los que, estando en la Ciudad de México, en algún momento hemos sido testigos del rápido recorrido de una ambulancia que debe llegar a su destino para salvar vidas humanas; entre las brillantes luces del vehículo, el ruido de su sirena y la voz de alguien abordo advirtiendo sobre la misión que deben cumplir sus tripulantes, quienes están alrededor sólo se preguntan quién habrá necesitado ese servicio y qué tan grave se encontrará, mientras, en su mayoría, ceden el paso intentando colaborar.

La Ciudad de México cuenta únicamente con menos de 45 ambulancias públicas para atender a 9 millones de habitantes en caso que estos las requieran, por lo cual existen quienes ofrecen el útil servicio de las ambulancias privadas, en lo que resulta un trabajo a veces ingrato debido a que es muy cansado y muchas veces es poco redituable, representando en ocasiones más pérdidas que ganancias para quienes lo realizan y que son en realidad superhéroes de la vida real por su importante labor.

En Familia de medianoche, conocemos a los Ochoa, una familia mexicana que pasa sus noches y madrugadas recorriendo las calles de una violenta Ciudad de México en la que de un momento a otro cualquiera puede requerir de una ambulancia. Nuestros protagonistas son personas comunes que diariamente pasan por situaciones, literalmente, de vida o muerte en cuestión de minutos. Fernando, Juan y Manuel Hernández, acompañados por Josué -quien apenas tiene ocho años de edad-, están preparados para enfrentarse a la urbe y esquivar a cuanto conductor imprudente o motociclista intrépido deban con tal de llegar a ayudar.

Hay trabajos que pueden ser muy ingratos, sobre todo en el aspecto económico, pero que pueden ser sumamente gratificantes en diversas formas y justo esto es lo que pasa con los Ochoa, quienes a pesar de hacer una labor tan sobresaliente como lo es salvar vidas, deben enfrentarse a contantes problemáticas tales como tener poco dinero, a veces conformarse con unas galletas como comida, obstáculos burocráticos, autoridades corruptas a las que no les importa si alguien muere con tal de sacar dinero con una “mordida” e incluso personas que tras ser salvadas se niegan a pagar el servicio de ambulancia debido a que no lo solicitaron.

Este documental se convierte en importante documento audiovisual de denuncia de un problema alarmante para una ciudad que además de ser de las más habitadas del mundo, es una de las más violentas, pues día a día son muchas las muertes debido a que el servicio médico no es otorgado a tiempo. Al mismo tiempo, se trata del honesto retrato de una familia trabajadora que, además de buscar un sustento económico, quiere ayudar a quienes la necesiten.

Familia de medianoche es sin duda uno de los mejores documentales mexicanos que se han hecho en años recientes, vale la pena verlo como público y también ayudaría que los integrantes de ciertos sectores públicos lo vieran con atención. Es una producción que invita a la reflexión sobre un tema importante y que también muestra perfectamente cómo pueden ser las dinámicas familiares.