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CRÍTICA: EL EJÉRCITO DE LOS MUERTOS
22
May

CRÍTICA: EL EJÉRCITO DE LOS MUERTOS

El nuevo filme de Zack Snyder presenta una idea con bastante potencial violento dentro del subgénero del horror favorito de muchos, el cine de zombies.

Por: Deusdedit Diez de Sollano Valderrama

Título original: Army of the Dead

Dirige: Zack Snyder

Elenco: Dave Bautista, Ella Purnell, Omari Hardwick, Ana de la Reguera, Theo Rossi, Matthias Schweighöfer, Nora Arnezeder, Hiroyuki Sanada, Tig Notaro, Raúl Castillo, Huma Qureshi

Año: 2021

Duración: 148 minutos

País: Estados Unidos

Zack Snyder comenzó su carrera fílmica con el remake de El amanecer de los muertos (1978) de George A. Romero, era una apuesta complicada porque se trataba de uno de los más imponentes filmes del horror en todo sentido crítico y estético. En realidad, no había necesidad de tener un remake, pero Snyder apuntó a lo alto y lejos de querer obtener los resultados y tonos de la entrega original, en cierto sentido actualizaría al zombie moderno para postularlo dentro de una escala más agresiva en un mundo post 9-11.

Atrás quedaría la crítica del consumismo y la glorificación de la violencia en los medios de comunicación de Romero, para enfocarse en un grupo de personas frente a un devastador entorno con seres más violentos y dentro de un entorno capturado en un tono cálido extremista ensoñado por Michael Bay. A comparación sí es una película pobre que no tiene cabida de existencia, pero no es pésima y las audiencias reaccionaron de manera positiva a esta. El amanecer de los muertos se volvía un éxito de taquilla para Universal y así, los nombres de Zack Snyder y James Gunn quedaban remarcados para futuras producciones que hasta el día de hoy percibimos en secuelas dentro de la industria, particularmente porque estos dos hombres terminarían dentro de los terrenos del género de superhéroes y con ello, un gran mérito de mantener la misma visión que desde entonces ya remarcaban en sus filmes.

Con los superhéroes de fuera para Snyder tras más de una década de estar perfilando películas de estos personajes, es curioso que este regrese al género que le dio fama, y Snyder de nuevo como director dentro de la maquinación hollywoodense -ahora dentro del terreno de la presente batalla del streaming frente a los estudios- es imposible de negar que tiene unas aspiraciones de complejidad en su filme, pero como de costumbre recae en sus mismas fallas que su filmografía ha estado dejando a notar.

Army of the dead, al ser escrita por el propio Snyder, revela sus influencias dentro de otras películas y medios que el director sabe enlazar para generar un universo atractivo y que en realidad se ganan un espacio como poco explorado dentro del cine. Plantea a la catástrofe dentro de Estados Unidos con atisbos críticos frente a las situaciones que rodean actualmente al país, particularmente la situación de inmigrantes y quizás de una forma menos intencionada, el tratamiento de una pandemia por parte de la nación que forma parte de un microcosmo social que los amantes de las pistolas no parecen percibir dentro de sus aspiraciones egoístas –robar una fuente de dinero a la ciudad del pecado descompuesta para seguir moviendo el aparato capitalista- y que quieren dar cierre y cuenta nueva de una forma como sólo ellos han logrado hacer dentro de la historia: con la opción atómica.

Esto es bastante atinado porque Snyder dentro del guión se vuelve predicador, simplemente mostrando la realidad por la que deambulan sus protagonistas y que la audiencia puede percibir de inmediato… quizás más en relación por uno de los principales cojeos del filme que radica precisamente en estos. Y es que si en El amanecer de los muertos Snyder –dirigiendo un guión de Gunn– manejaba sets y secuencias de violencia glorificante por personajes sin un atisbo de crecimiento y banales, aquí termina siendo lo mismo y quizás en una escala mucho más grave, porque el primer acto consta de que el grupo de bribones se presente a escena con el mínimo de trasfondo y relación entre ellos que lejos de darle importancia a cada uno, simplemente los vuelve bolsas de carne que parlotean y que poseen una modalidad intercambiable de deshonestos y detestables bocones pistoleros.

Encima de eso Zack Snyder ha escuchado las quejas de sus detractores, quienes siempre dicen que sus visuales le salen tan bonitos, y se estrena como director de fotografía, en una película de contenido épico que quiere revelar a Las Vegas como paraíso perdido, al cual decide capturar en más del 80% del filme en un enfoque superficial que se vuelve bastante distractor.

Estos puntos dentro de motivaciones y el planteamiento de un equipo son tan básicos y tan acartonados como las actuaciones de cada uno de los miembros del equipo, particularmente más notorio en Dave Bautista quien a pesar de haber mostrado en el pasado y otras producciones de tener carisma y de incluso canalizar esta virtud de ser un hombre fortachón misterioso en películas como Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2018), aquí no puede hacer mucho bajo la pobre dirección y como protagonista es un personaje atonal, incapaz de expresar un rostro de confusión o de aprecio, incluso en dos ocasiones en donde personajes le revelan la misma problemática que tuvieron  frente a él.

Y en cierto sentido, los personajes se vuelven desposables, incluso con giros sentimentaloides que parecen tener una función paródica, y esta noción los vuelve menos predecibles dentro del guión, más en relación a que Snyder termina castigando a los protagonistas y presentando los clichés recurrentes en el bien común de estos en el cine de acción con decisiones torpes que sí les afectan, prácticamente volviendo a Army of the dead un filme de despuntes de comedia negra.

Si uno logra superar el primer acto, el cual resulta más largo de lo necesario, quizás encuentre elementos disfrutables y maquiavélicos. Se podría decir que el emperador ya se muestra desnudo ante las audiencias y depende de estas determinar si de verdad Snyder es un director predecible o un genio con un estilo particular como lo perciben sus fans.