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EL VICEPRESIDENTE: MÁS ALLÁ DEL PODER (2018)
22
Feb

EL VICEPRESIDENTE: MÁS ALLÁ DEL PODER (2018)

La historia del vicepresidente más poderoso en la historia de Estados Unidos, contada de manera ingeniosa y con un atinado toque de humor negro.

Hablar sobre Dick Cheney es hablar de uno de los políticos más importantes que ha tenido Estados Unidos, se trata del hombre con mayor poder ocupando el puesto de vicepresidente y de alguien cuyas decisiones resultaron determinantes tanto para su nación como para el mundo en general. Son muchos los expertos en política que opinan que el también empresario fue quien en realidad decidió el rumbo de su país durante el mandato de George W. Bush como presidente. Según varias teorías, Cheney era quien realmente mandaba en la Casa Blanca y también hay que recordar que su participación fue de suma importancia para el desarrollo de la Guerra de Irak.

Era obvio que en algún momento veríamos una película sobre la vida del mundialmente conocido político originario de Nebraska y ésta llegó bajo el título de El vicepresidente: Más allá del poder (Vice). El encargado de dirigir este dramedy fue Adam McKay, quien también escribió el guión, y el elegido para protagonizar fue Christian Bale, una elección más que atinada y al ver el resultado es imposible pensar que esto hubiera salido igual de bien sin él. La biopic se ayuda de la comedia, eso sí, con un tono muy oscuro que además de causar algunas risas te deja pensando en lo mal que pueden llegar a estar las cosas sin que realmente lo sepamos.

El vicepresidente: Más allá del poder inicia con un Cheney joven y demasiado ebrio cuya vida no tenía ningún rumbo en esos momentos, ahí encontramos a un hombre sin ambiciones ni aspiraciones, sólo es alguien más que pasa desapercibido porque no tiene nada que ofrecer. Luego, en un salto de varios años, encontramos al mismo hombre, ya como un experimentado político y siendo vicepresidente en pleno ataque a las torres gemelas, es el 9/11 y en una sala llena de personas que no saben qué hacer y lucen asustados, parece que el segundo al mando es el único que tiene claro cómo se debe reaccionar ante ese caos en el que la histeria colectiva se ha apoderado de todo un país y que mantiene fijos los ojos del mundo entero en el mismo.

Las dos primeras escenas dejan claro lo que estamos a punto de ver y es obvio que se revelarán verdades oscuras sobre una de las figuras políticas más polémicas en la historia de Estados Unidos. Primero somos testigos de parte de la juventud desenfrenada del personaje principal, poco a poco se va revelando cómo era la relación con su esposa, una mujer que tenía objetivos importantes en la mira y que no podía aspirar a ellos por ser mujer en esa época, pero tenía a su esposo y con el tiempo consigue que peste se esmere para tener lo que ella tanto quiere. La carrera política de Cheney asciende de forma exitosa, somos testigos de sus logros y seguimos a su lado hasta que llega el día en el que, tras superar diversos obstáculos, lo vemos convertirse en vicepresidente.

Este filme revela episodios sumamente decisivos en la vida de su protagonista, podemos ver su lado más personal y cómo era en su papel de padre de dos hijas a las que siempre apoyaba sin importar lo que sucediera, notamos que era un buen esposo y que siempre tuvo un talento natural para obtener todo lo que deseaba. También vemos toda una serie de decisiones y acciones polémicas en las que se muestra el verdadero poder que tenía y cómo era tan inteligente como para manipular las leyes a su favor, sí hacía cosas por su país pero la realidad es que en un punto lo único que le importaba era tener poder y satisfacer sus intereses personales. Estamos ante un título más que revelador que expone la verdadera naturaleza de un sujeto manipulador, astuto y sumamente inteligente.

Tal como lo hizo al dirigir The Big Short, Adam McKay usa la comedia y una edición ágil para contar la historia que él quiere contar y justo cómo él quiere contarla, tomando riesgos que se agradecen para entregar un producto diferente, una sátira política que es parte ficción y parte realidad. El director logra generar cierto impacto en el espectador, te deja pensando en lo que hacen los políticos y dudando en sus verdaderas intenciones, te hace reír al mismo tiempo que te causa algo de indignación al ser testigo de tantas cosas que simplemente están mal y que siguen quedando impunes.

La película tiene muchos aspectos a su favor, pero hay uno que es definitivo para que sea tan buena y se trata de sus actuaciones, sobre todo la de tres miembros de su elenco, quienes se roban el show y atrapan toda la atención alrededor de ellos cada vez que tienen un diálogo o que aparecen como figuras centrales de alguna escena. Amy Adams muestra lo que es ser una mujer poderosa con su interpretación eficaz de Lynne Cheney, a quien su esposo le debe todo y que deja muy claro, más que nunca, que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Luego, tenemos a Sam Rockwell como la mejor versión cinematográfica que hemos visto hasta ahora de George W. Bush, se convierte en el presidente y captura su esencia, pero también lo ridiculiza al exponerlo como lo que era realmente, alguien que no tenía una idea clara de cómo dirigir a la nación más poderosa del mundo.

Siguiendo con los tres intérpretes que se llevan la cinta, mención aparte para el gran Christian Bale con la que es sin duda su mejor actuación hasta ahora. El actor, conocido entre otras cosas por ser alguien camaleónico, se transforma por completo en Dick Cheney, pues fue capaz de adoptar sus ademanes, su forma de hablar y de moverse, sus reacciones e incluso su mirada, sí su mirada. Hablamos de una transformación realmente impactante y eso también incluye el físico obviamente, es obvio que el trabajo de caracterización también juega un papel fundamental pero sin la actuación de Bale ese trabajo de maquillaje y peinado no serviría de nada.

El vicepresidente: Más allá del poder es un digno rival en la entrega del Oscar de este año, prácticamente tiene asegurado el premio en la categoría de Mejor Actor, pero su verdadero triunfo será el efecto que ha causado en quienes la han visto y que seguirá causando en los que la vean posteriormente.