Conferencia Magistral de Peter Weir

Entrando al desenlace de la vigésima edición del Festival Internacional de Cine Guanajuato, el día de ayer, sábado 29 de julio, se realizó la Conferencia Magistral del cineasta australiano Peter Weir, en el Teatro Cervantes de la ciudad de Guanajuato.

El laureado director entró a escena, sonriente como siempre. La charla comenzó con aspectos de su infancia y juventud; contó que en Australia vivía cerca del mar, donde el ambiente era bastante tranquilo y placentero, después vino la guerra y se convirtió en un lugar aún más tranquilo. Peter siempre tuvo una personalidad artística y libre. Es admirador de las películas de horror, especialmente las de Inglaterra, y desde muy joven decidió que lo que quería hacer era viajar.

Al principio no sabía si quería escribir o actuar. Comenzó estudiando leyes cuando empezó la década de los 60, pero dejó la carrera e hizo suficiente dinero trabajando en bienes raíces con su papá, lo que le ayudó a comprar un boleto sólo de ida a Londres a través de un crucero: “Ese viaje cambió mi vida, me convertí en el entretenimiento de los pasajeros”, comentó Peter. En el barco había un pequeño estudio de TV que nadie usaba al menos que se quisiera anunciar algo y Peter armó un show de entrevistas, descubriendo que estar detrás de la cámara era lo que quería hacer y no regresar a las bienes raíces. Al volver a Australia intentó hacer teatro, estaba casado y consiguió un trabajo de producción en sets; de ahí surgió la oportunidad de hacer un show en televisión.

Peter Weir comenta además que su generación viajó mucho tanto a América como a Europa: “Todo era sobre Inglaterra y entonces se empezaron a hacer películas, antes de nosotros había pocos interesados en hacer cosas artísticas y en ese momento Sydney era muy emocionante. Gracias al Sydney Film Festival tuvimos lo mejor del cine europeo y yo estaba en una atmósfera creativa increíble, no pensaba en la situación social actual, todo era sobre las películas”.

“No era un pez fuera del agua, era un pez dentro de un tanque que viajaba”. Peter dijo que la personalidad artística siempre lo ha acompañado y que si tienes el talento siempre te puedes mover; poniendo de ejemplo a Vincent Van Gogh quien necesitaba viajar después de cierto periodo, así se sentía él. “Creo que tardé mucho tiempo en sentirme cómodo en Australia, creo que me volví europeo después del crucero, estar ahí con tu pan y tu botella de vino y un sleeping bag viendo las estrellas.. y dije; ¡eureka, soy europeo! Mi padre fue un escocés desde dos generaciones atrás pero yo sentía que pertenecía a Inglaterra. Ahora me siento diferente y estoy muy cómodo en mi trabajo y en Australia”.

Una de las grandes influencias de Peter Weir, pero sobretodo, uno de los grandes cineastas a quien él admira profundamente es Stanley Kubrick, a lo que externó estar fascinado con lo que él hacía, sin barreras y sin malbaratar su trabajo, siempre con temas muy simples; “era mi luz en la oscuridad”.

Weir, quien forma parte de la denominada “nueva ola australiana”, alguna vez rechazó un guión ofrecido por Warner Brothers, el cual realizaría Stanley Kubrick y quien recomendó al mismo para rodarlo, pero expresó que no pudo conectarse con la historia ya que era de vampiros y estaba llena de maldad, por lo que regresó a Australia ávido de paisajes e historias frescas.

Comentando la experiencia de que todos los cineastas son arrastrados a Hollywood, añadió que es interesante acudir a esta industria pero haciéndolo en tus propios términos, cosa que él hizo cuando finalmente se sentó con ellos a hablar de Witness, protagonizada por Harrison Ford. “Estaba listo para hacerlo y no tenía miedo de tener a una gran estrella.”

“Cuando conocí a Harrison Ford quería contarle en mis propias palabras la historia, igual que a los productores que me buscaban. Harrison se estaba arriesgando porque no había sido tan famoso en el cine fuera Star Wars y películas muy grandes… cuando trabajo con una gran estrella, sé inmediatamente si se va arriesgar sin el miedo a ser conservadores y perder lo que ya tienen, si es una relación en la que dependemos uno del otro. Algo parecido pasó con Robin Williams y Jim Carrey. Robin en especial era único. Es una tragedia como murió, era un hombre muy curioso, siempre era un comediante; muy gracioso y encantador.”

En cuanto a sus historias, Peter Weir siempre ha sido el que manda. Incluso con los grandes estudios de Hollywood quienes lo buscaban, él les cuenta antes la historia, como lo ve y busca darle al guión otro ángulo para ser visto. Si un guión no le emociona, no lo acepta. Siempre trata de conservar a las mismas personas para trabajar con él, inclusive su esposa trabaja en vestuario y diseño de producción, mientras que su hija es diseñadora. Ambas han trabajado con él.

Peter comenta a los jóvenes cineastas en la audiencia que las oportunidades se crean; “No es tan difícil hacer una película. Cuando se tiene un buen escritor, una buena cámara y unos buenos actores, solo se dice Action! y Cut! y como decía Hitchcock; la palabra más importante es Cut!”

Casi para culminar, se le preguntó a Weir sobre los géneros que le gustan y expresó lo siguiente: “Mi esposa tiene la teoría de que el 11 de septiembre terminó con la ficción por un tiempo, fue tan horrible que no había nada más que inventar. De repente todos querían contar historias reales. Que tu historia esté “basada en hechos reales” es un gancho que la mayoría de los estudios lo ven como oportunidad para ir a los Óscares. A mí me gusta más hablar de los hechos históricos, me intrigan las historias verdaderas.”

“Ser director es tener imaginación, contarse día a día una historia diferente a sí mismo. Este mecanismo de imaginación lo ejercitas, como tu cuerpo en el gimnasio. Tienes que leer y leer y leer, aparte de ver películas y sobretodo, tratar de mantener la conciencia abierta, sin internet ni mensajear. Debes tener tiempo de aburrirte porque entonces sueñas y comienzas a imaginar, prestar atención a las cosas, al mundo, mantener la puerta abierta al inconsciente”, fue el mensaje de Peter Weir a la nueva generación de cineastas.

Por último, le preguntaron su opinión acerca de México y cómo ve el la situación actual del país, a lo que contestó: “Quiero volver a México, tengo idea de lo que está pasando, sé que hay mucha sangre pero también hay muchos artistas fructíferos, que como trufas crecen como quieren, no las puedes manufacturar. Hay directores de remarcable talento y disfruto visitar México. Tenemos que dejar pasar los clichés del mundo y conocerlo”.

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