La odisea de 4 años para Peter Jackson mostró su potencial en el mundo del cine dando como resultado una película repleta de gore, efectos especiales baratos y un conmovedor esfuerzo por parte del ahora ya famoso director.

No les voy a mentir, pero extraño a Peter Jackson.

Su último proyecto fue la trilogía del Hobbit en una labor que lo dejó agotado y deprimido (además de ser de las películas que más he odiado en la sala de cine), porque desde el inicio él no quería ser el director de esta trilogía, pero diferentes cuestiones problemáticas en la producción lo orillaron. La trilogía lo devoró y puedes percibir como audiencia la enorme falta de interés y detalle que normalmente lo vuelven en un nombre que inspira. Jackson es una persona muy sensible que se entrega de lleno al proyecto del momento, tal y cómo lo hizo en el pasado con la trilogía de El señor de los anillos, con King Kong, incluso con Tintín que terminó sin dirigir y el frustrado intento de adaptar Halo a la pantalla grande.

Extraño sus películas, extraño sus diarios de producción, pero más que nada, extraño una versión de Peter Jackson que lleva décadas sin despertar. Si eras un niño en los noventas, sabías de inmediato que Jackson era un sujeto que se volvía una leyenda y una anotación en tu lista de películas por ver, ya que era un maestro del schlock. Leías sobre él con la infaltable foto de un joven Jackson devorando los sesos de un cadáver en artículos de películas gore, independientes, y que lo mostraban como una película difícil de digerir.

En otras palabras: la película que tú habías estado esperando toda tu vida.

Ya si tienes paciencia e interés, te darías cuenta con el tiempo de que Bad Taste es una de las máximas expresiones de arte underground de su tiempo, una joya que combatía los intereses personales de un joven que con apenas 27 años agarró una cámara vieja y se atrevió a imprimir su pasión.

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El pueblo de Kaihoro, en Nueva Zelanda está sufriendo extrañas llamadas de emergencia de ataques, por lo que un grupo paramilitar -compuesto por un grupo de amigos y Derek (Peter Jackson), quien de todos parece ser el más interesado en el asunto y el más loco- viaja al lugar para investigar sobre los extraños sucesos; al llegar se dan cuenta de que el lugar está abandonado por toda clase de personas salvo hombres en trance con la misma camisa azul. El equipo que resulta ser uno de combate anti extraterrestre se da cuenta de la llegada de alienígenas a nuestro planeta y de que estos no tienen las mejores intenciones… o sí, depende de cómo se perciba la idea de que traten a los humanos como ganado para volverlos carne lista para su consumo en tiendas intergalácticas.

Bad Taste es imposible de analizar sin obviar su producción épica. Jackson duró 4 años filmando con un grupo de amigos por cuatro años ininterrumpidos los fines de semana. Sus amigos no contaban con conocimiento actoral ya que eran gente normal, pero sabían de la pasión de Jackson por el cine, realizó por mucho tiempo la película de manera independiente, con su dinero, sin pagarle a sus amigos, y creando los efectos especiales de la película que van desde armas réplica, hasta los legendarios efectos gore… no fue más entrada en la parte final que recibió un apoyo por parte del comité fílmico Neozelandés y presentó su proyecto final, con amigos y familiares, con entusiasmo y apoyo de la comunidad, en una película que comenzaría a recuperar de manera milagrosa su inversión en el mercado de Cannes.

Y eso es parte del triunfo de Bad Taste. No trata de ser una película realista y es atrevida porque considerando su presupuesto no quiere ser un drama, no… quiere ser una película sobre invasión extraterrestre con un título descarnado que se burla de su audiencia y de las expectativas, y quizás hasta de su propia capacidad como producto de calidad.

Porque no es para nada de mal gusto, por sincera, por saber sus limitantes, pero que con ello no es sinónimo de falta de creatividad.

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Jackson de cierta forma crea una visión irreal del consumo en masa que genera adicción en todas partes del mundo, sí: esa marca de la gran M amarilla queda plasmada como un comité de extraterrestres obesos y de traseros largos que ven como desechables a los seres humanos que son de un buen sabor; somos presas de esos sujetos de traje elegante, somos víctimas de esos hombres uniformados que nos dan basura, porque no somos basura… ¿O sí?

Es extraña la decisión de Jackson de no incluir mujeres –aunque supongo que no les fascinaba la idea de tener que pasar 4 años con el mismo peinado y embarradas de plastas y vísceras de animales- porque el grupo paramilitar es un colorido grupo de clichés y malas actuaciones que son parte del encanto. Tienes a un líder que siempre está fumando un puro como si se tratase de Hannibal Smith (aunque sospecho de que ese fue el mismo puro durante esos 4 años), a un sujeto de patillas largas y calvicie que no parece estar en la mejor forma, a un sujeto de ropa de gimnasia y cabellera larga que es el que parece disfrutar más que todos el estar peleando con extraterrestres, y obviamente al director, en el personaje más frenético ya que babea constantemente que sufre de un accidente grotesco que le hace recoger sus sesos de manera frecuente… y esos son nuestros héroes: gente común y corriente, no estrellas de acción, más bien tu jardinero, tu editor de periódico, su soñador más cercano.

Y claro, esta fascinación por el gore y el hecho de que aparezca en las listas de todas partes del mundo como una película pútrida tiene una razón: son geniales. Vemos vísceras, vemos desmembrados, vemos el nacimiento inverso de un sujeto que tiene los sesos colgándoles de un cinturón de cuero mientras se avienta hacia un extraterrestre con una sierra eléctrica, Bad Taste es soñar a lo grande con los alcances de tus limitantes y capacidades, y si encuentras la historia correcta para que tú te pongas a vomitar en verde en un tazón de cristal para que los extraterrestres coman de él, no deberías limitarte y al contrario, hacerlo porque si tú no lo haces nadie lo hará.

Sé que ahora es un director consagrado, que va de la mano de un hombre que piensa en grande, pero me gustaría que un día volviese al género del splatter. Porque ahí es su casa y punto inequívoco de maestría fílmica, me gustaría que por un momento abandonase la proeza de contar una historia que agrade a todo mundo y ser ese Peter Jackson que ríe en todo momento durante el set de filmación.

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Sé que este es un mes del horror y lo macabro, pero encuentro una paradoja saber que en estas historias de tripas, de violencia, y náuseas se encuentren los inicios de grandes autores del medio, de tipos rebeldes y que añoran al terror como la cuna de su pasión, que nos han hecho soñar e inspirarnos a tomar una cámara y hacer tu propia maldita película.

Si Peter Jackson pudo ¿Por qué tú no?

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