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CRÍTICA GIFF: LA CRÓNICA FRANCESA
12
Nov

CRÍTICA GIFF: LA CRÓNICA FRANCESA

Una dedicación fílmica exquisita que se presta para recordarnos de la gracia e importancia del periodismo crítico.

Por: Deusdedit Diez de Sollano Valderrama

Título original: The French Dispatch

Dirige: Wes Anderson

Elenco: Tilda Swilton, Frances McDormand, Jeffrey Wright, Bill Murray, Benicio del Toro, Timothée Chamalet, Stephen Park

País: Estados Unidos

Estreno en cines: 11 de noviembre

Con el paso del tiempo, la llegada de plataformas de redes sociales que buscan una interacción entre usuarios propondrían una visión utópica sobre el uso de la información y el respeto de esta en base a la civilidad de los participativos sobre estas modalidades de debate o plática… pero no es ni un pelo cercano a esta concepción esperanzadora, tanto que hasta ya resulta bastante ilusa.

La información rápida y extensa y los flujos comunicativos son tan carentes de una crítica o postulado exploratorio del material que se supone se lee –porque siendo honestos esto a veces ni pasa- que el periodismo como tal es una función laboral casi extinta y que constantemente se ve en necesidades de afianzamientos políticos y económicos –o en el peor de los casos de clickbait– cada vez más evidentes, sobre todo si tenemos de referencia el siglo pasado en, donde uno de los trabajos de ensueño para muchos era ponerse a escribir crónica, ensayo o crítica para un periódico o revista especializada y regodearse de un título de experto dentro de la sociedad sobre tema que más le apasionara a uno.

Es cierto que las revistas de periodismo cuentan con ese cliché insoportable de refinamiento que nadie pidió que podrían actuar en un clasismo altamente remarcado… pero la invitación a leer contenidos más pensantes y de pretensión más allá de la informativa siempre estuvo presente en ellas.

Lo cual no es de extrañar que bajo estas dos condiciones –la de refinamiento y la de curiosidad por el mundo- sean algo muy cercano a las sensibilidades de Wes Anderson. En La crónica francesa, su director nos sigue remarcando sus tendencias audiovisuales y narrativas, que para algún segmento del público o crítica detractora podría parecer como algo cansado, sobre indulgente y de parte de un perro de un solo truco… pero no creo que esta condición sea un impedimento o delimitante dentro de su fascinación por trazar historias de un tinte único, que a pesar de ser parte de burlas de su pomposidad, nadie puede interpretar de la misma forma.

Esta vez, retoma la pluma colaborativa de parte de Hugo Guiness con quien no había trabajado en el nivel textual dentro de sus películas desde El gran hotel Budapest y, le viene como anillo al dedo al aproximar las condiciones de labor de un periódico ficticio, dada la experiencia de Guiness dentro de The New Yorker, principal fuente de inspiración de Anderson en toda su vida (además de contar con la ayuda también de otros conocidos como Roman Coppola y Jason Schwartzman).

Lo que da como resultado es un desglose de antología que además revela a La crónica francesa como el trabajo hasta ahora más complicado narrativamente de Anderson. La película pasa con mucha facilidad por sus segmentos presentándolos de manera atinada como parte de las revisiones editoriales del fallecido Arthur Howitzer Jr. (Bill Murray) sobre sus literatos, los cuales pasan por los géneros habituales de la crónica periodística y en ella, la película se da tiempo a explorarlas con el humor de estupidez y físico dentro de su universo Andersiano.

Lo más interesante, es que cada relato también sirve para que La crónica francesa nos remita no sólo a las diferentes aproximaciones de la información de sus especialistas, nos terminan construyendo personajes irónicamente más notorios, que el entorno u objetivo periodístico que intentan describir, como J.K.L Berensen (Tilda Swilton) expresando a veces la morbosidad que puede o no que haya pasado o la inherencia política encamada –literal- de las crónicas que siguen los movimientos revolucionarios de parte de Lucinda Krementz (Frances McDormand), y al final un segmento gastronómico que no demerita la concepción de los platillos y su finura a la par de un thriller político que revela a un escritor latente dentro de un tema al que no le dan mucho crédito con Roebuck Wright (Jeffrey Wright).

Y en todo momento, hay un detalle nostálgico y melancólico. Estos tres personajes son forajidos que retratan a forajidos, a personas dentro del último escalón social y que se vuelven héroes evocativos; no es ninguna sorpresa de que bajo la cámara de Robert Yeoman, las experiencias y las remarcaciones de los colaboradores de la revista tengan constantes cambios dentro del esquema de colores, con un mundo de colores pasteles dentro que choca con el blanco y negro de los especialistas, y la puesta en escena posee una mayor plasticidad que le da un aproximado teatral, algo que a veces salta creando ficción dentro de la propia ficción… y hasta un segmento animado de forma tradicional (de nuevo, evocando a la defensa de la ilustración del New Yorker, hogar de personajes como La familia Addams.

La crónica francesa es un viaje pretencioso y de papada alta que no podría ser de otra forma, porque al ser así de precioso en su apariencia y finura en su detalle narrativo, le da una posición de importancia a un arte por demás muerto en la forma de comunicar historias y que el cine es capaz de recuperar aunque sea por unos minutos.