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CRÍTICA GIFF: DUNA
22
Oct

CRÍTICA GIFF: DUNA

Cine industrial de buena manufactura con altos valores cinematográficos y una adaptación sobresaliente de una historia que parecía imposible de adaptar a la pantalla grande.

Por: Jonathan Eslui

Título original: Dune

Dirige: Denis Villeneuve

Elenco: Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Stellan Skarsgård, Zendaya, Javier Bardem, Dave Bautista

País: Estados Unidos

Estreno en cines: 21 de octubre

Existen novelas que tras su publicación se convierten en auténticos fenómenos de la cultura popular y justo esto pasó con Dune de Frank Herbert, esta obra de ciencia ficción llegó en 1965 y marcó el principio de una exitosa serie literaria que en total consta de seis volúmenes escritos por el autor, más otros ocho libros publicados tras su muerte.

Al tratarse de una saga tan amplia e importante, era obvio que algún estudio tendría la intención de adaptar sus historias al cine y así pasó a mediados de los años 80 con la primera entrega, que fue llevada a la pantalla grande de la mano del director David Lynch -homenajeado en GIFF 2020-, lo que resultó en un rotundo fracaso que causó que pasaran varios años para que alguien intentara nuevamente adaptarla al cine, pues se sentía que se trataba de un título inadaptable debido a su complejidad y sus diversas capas.

Vale la pena mencionar también que antes del filme fallido de Lynch, otro cineasta visionario estuvo a punto de llevar la primera novela de Herbert a las salas de cine, hablamos de Alejandro Jodorowsky, quien tenía grandes ideas para el proyecto, pues contaría con la colaboración del ilustrador francés Moebius y el legendario artista H. R. Giger -recordado por sus importantes aportaciones al estilo visual de Alien-, además de una banda sonora original a cargo de Pink Floyd y las actuaciones de Orson Welles, Salvador Dalí y Mick Jagger, entre otros talentos.

El esfuerzo del chileno por hacer su cinta de Dune quedó plasmado en el maravilloso documental Jodorowsky’s Dune y mientras muchos seguimos soñando con esa película que nunca se concretó, ha llegado el momento de ver por fin en la pantalla grande la historia protagonizada por Paul Atreides, ahora interpretado por Timothée Chalamet -uno de los actores sensación del momento en Hollywood-, en lo que es la visión de la obra de Herbert a través de los ojos y la cámara del director Denis Villeneuve, a quien con toda justicia ya le podemos señalar como uno de los nuevos maestros del cine de ciencia ficción, tomando en cuenta su excelente trabajo en esta ocasión, precedido por lo que hizo con alta calidad en Arrival (2016) y Blade Runner 2049 (2017).

Duna (Dune, 2021) se centra en la figura del ya mencionado Paul Atreides y se sitúa en el año 10,191, cuando el duque Leto de la Casa Atreides, gobernante del planeta oceánico Caladan, es asignado por el emperador para reemplazar a la Casa Harkonnen como gobernante de Arrakis, un inhóspito planeta desértico y la única fuente de especia, sustancia invaluable que extiende la vitalidad humana y es fundamental para los viajes interestelares. Leto sospecha que algo malo podría resultar de su nuevo nombramiento y no está equivocado en pensarlo, ya que tras ello se esconde una trampa con el objetivo de erradicar a la Casa Atreides, cuya influencia podría aumentar para colocarle en una buena posición en el concilio de las grandes casas, una meta que parece posible si además se diera una alianza con la población nativa de Arrakis, los Fremen.

La historia original de la cual deriva la trama de Dune, puede ser considerada la ópera espacial por excelencia y responsable de muchas películas de ciencia ficción que llegaron tras la publicación de la novela, como lo es Star Wars, tratándose tal vez del ejemplo más claro de esto; también se trata de una suerte de reinvención del mito del Rey Arturo, pero con naves espaciales. Entiéndase que la mitología creada por Herbert lo tiene todo para crear una súper producción hollywoodense capaz de superar a varias en su tipo y que quedaría muy bien con vistosos efectos especiales; sin embargo, lo que hizo Villeneuve fue darle forma a una muy buena historia de ciencia ficción que se sostiene justo en eso, en su historia, y que no necesita de adornos para atrapar al espectador, y al contrario resulta en deleite para los cinéfilos más exigentes, sobre todo visual por el detallado trabajo de fotografía para ofrecer una imagen nítida con la que podemos sentir lo que estar en esas dunas majestuosas que funcionan como escenario.

Sí, esta película llama mucho la atención por su elenco lleno de figuras conocidas e intérpretes que derrochan talento actoral, y sí, usa efectos especiales para crear a los imponentes gusanos de arena que son una parte fundamental en la trama, pero a pesar de que ambas son dos grandes razones para ver Dune, la razón principal es disfrutar de su belleza visual en todos los sentidos, que nos lleva de la mano de Villeneuve a través del viaje del héroe protagonista para que se descubra a sí mismo como eso: un héroe del muchos dependerán y que sin saberlo todavía será capaz de generar una gran cambio.

Denis Villeneuve logra atraparnos en los diálogos de sus personajes y hace que nos interesemos en cada frase que estos dicen, pero primero nos atrapa a través de la fotografía. Ya que nos tiene justo donde quiere tenernos, el director va desarrollando con maestría una historia llena de intriga, simbolismos, traición y acción, en la que parece que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa. Y al final, el realizador nos deja con ganas de ver más del universo que acaba de crear ante nuestros ojos, para lo cual tendremos que esperar a la llegada de una secuela ya anunciada.

Dune funciona perfectamente como una introducción de su universo y sus personajes, nos prepara para lo que viene y lo que viene seguramente será grandioso. Estamos sin duda ante una de las mejores películas de este año, una que dejará su huella y fácilmente se hará de un estatus de culto, una que lo mismo es una pieza cinematográfica de arte y fan service, solo que bien hecho y sin cínicas pretensiones, para complacer a quienes la vean sin saber todo lo que hay detrás de ella, al igual que a quienes son fans de la saga literaria y que quedaron defraudados tras ver la adaptación cinematográfica homónima de los años 80.

En resumen, se trata de una película que todos deberían ver y que todos podrán disfrutar.